El mercurio se encuentra usualmente en termómetros, barómetros, interruptores eléctricos, luces fluorescentes, bombillos de alta densidad y relojes de péndulo.

     

El mercurio no es perjudicial al ingerirse por accidente o por contacto con la piel, pero es peligroso cuando se evapora. Las luces fluorescentes compactas contienen mercurio y se deben manejar cuidadosamente. Si una de estas luces llegara a romperse, utilice una cartulina u otro papel rígido y con mucho cuidado recoja los fragmentos y el polvo en una bolsa plástica sellada. Coloque las partículas dentro de una bolsa doble y sáquelas a la basura afuera. Lávese las manos con agua y jabón cuando haya terminado.

Mercurio derramado es difícil de encontrar y de limpiar porque se dispersa en pequeñas partículas. Si el mercurio se derrama, utilice una linterna sosteniéndola muy cerca del suelo para encontrar todas las partículas.

No use la aspiradora para limpiar el mercurio derramado. Use cinta pegante, un gotero o una toalla de papel húmedo para recoger las partículas. Deshágase del mercurio colocándolo en bolsa doble plástica y sacándolo a la basura. Lave sus manos con agua y jabón cuando haya terminado.

Deje que el área quede bien ventilada antes de volver a entrar.

Llame al Centro de envenenamiento de las Carolinas al teléfono 1-800-222-1222 para solicitar más información.